Medios digitales y el pluralismo en los medios de Chile

Medios digitales y el pluralismo en los medios de Chile

Por Nicolás Del Valle O.

Publicado 12 de Enero 2015, El Ciudadano.

Luego del encuentro de la Sociedad Interamericana de Prensa en octubre del año recién pasado, la presidenta Michelle Bachelet mencionó la importancia de una prensa responsable, independiente y comprometida con la democracia, sobre todo, cuando hablamos de países que se encuentran en procesos de cambio como en Chile. Los medios de comunicación en democracia cumplen múltiples roles. Colaboran en la formación de las opiniones y percepciones de todos los ciudadanos, pero también exponen las opiniones desde la sociedad civil hacia el gobierno a través de la instalación de temas, posturas y puntos de vista en la esfera pública. En países poco democráticos, los medios terminan siendo puntas de lanzas de grupos políticos y económicos, aparatos que reproducen versiones reducidas del mundo, o ahogados sin poder transmitir libremente por la censura estatal. En democracia es deseable que las diferentes voces y puntos de vista se manifiesten en el espacio público, como también que existan medios independientes que reflejen la participación de los ciudadanos. Entonces, la intervención de la presidenta de la República invita a reflexionar sobre la situación en Chile ¿Con qué tipo de medios de comunicación contamos en nuestro país? ¿Cuál es la calidad de la información que transmiten los medios?

Por mucho tiempo se ha repetido en Chile que la concentración de la propiedad y el control es el rasgo principal de la situación de la prensa escrita. En el caso de la televisión, es la homogeneidad de los contenidos y formatos lo que se pone en relieve. Las situación de los medios radiales revela el problema de la concesión del espacio radioeléctrico y los pocos espacios para las radios comunitarias. De lo que no sabemos mucho aún es sobre los medios digitales en nuestro país. Además de unos pocos documentos de investigación, no se tiene un estudio panorámico de la cuestión en Chile. Los medios digitales son los “más jóvenes” de los medios de comunicación de masa. Junto con ellos los avance en los índices de sociedad de la información, aumento de la alfabetización digital, el uso de dispositivos inteligentes y la participación en redes sociales, dibuja un cuadro interesante. Teóricamente los nuevos medios digitales tendrían mayor facilidad para consolidarse como espacios de política democrática, haciendo ciudadanos capaces de decir lo que piensan públicamente sin miedo a represalias, que puedan difundir sus ideas en igualdad frente a otros que tienen mayores recursos, y que deseen informarse con contenidos diversos. Sin embargo, queda por constatar esto con la realidad social de los nuevos medios digitales.

Actualmente, varias organizaciones, equipos e investigadores han avanzado en el estudio del pluralismo en los medios, pero se han centrado en la investigación de las audiencias y los estudios de mercado, además de dedicarse generalmente a los medios tradicionales como la televisión, las radios o los periódicos impresos, sin poner demasiada atención en los medios digitales. De las iniciativas públicas que consisten en el fomento del estudio del pluralismo, se tiene al Consejo Nacional de Televisión CNTV que realiza estudios para velar por el pluralismo en la televisión y con el Fondo para Estudio del Pluralismo en el Sistema Informativo Nacional de la Comisión Nacional de Ciencia y Tecnología CONICYT. Sólo este último tiene en sus tópicos el estudio de los medios digitales. No obstante, sin una agenda de investigación clara en el campo de las comunicaciones, la política y la academia, las iniciativas públicas y privadas representan esfuerzos particulares sin mayor coordinación. En cuanto a los medios digitales, lo más cercano sobre el caso Chileno es el reporte publicado el año 2012 en el marco de la iniciativa global Mapping the Digital Media de la organización internacional Open Society Fundation que ha incluido un total de 56 países a lo largo de todo el mundo. En este estudio se incorporan una gran gama de medios digitales chilenos como televisión, radio y diarios digitales, sin realizar un estudio acabado de estos últimos.

Además de esto, en términos generales la precaria evidencia con la que se cuenta, indica que la realidad de los medios digitales sigue exponiendo ciertos grados de concentración y precariedad que pueden ser detectados en el nivel de producción de contenidos, influencia en las audiencias, financiamiento y modelos de negocios, composición técnica de los equipos, entre otros temas. Por esta razón, preguntas sobre el fomento de nuevos medios digitales, mejor calidad del periodismo ciudadano y la renovación en la legislación acorde a la era de la información, resultan urgente para enfrentar la era digital. 

Junto a esta iniciativa de registrar los medios digitales a nivel global, se pueden identificar una serie de otras iniciativas de organizaciones internacionales interesadas en la relación entre la política y las comunicaciones. Las mediciones o formas de captar la situación de los medios en cada país, promoviendo la libertad, la diversidad y la desconcentración para una mejor democracia, tienen como objetivo producir datos liberados para activistas que ejercen presión desde la esfera pública, académicos de las comunicaciones y las ciencias sociales, hacedores de política pública que definen las políticas de las telecomunicaciones, y la ciudadanía en general interesada en la calidad de los medios que informan a todo un país. Dentro de estos índices cabe destacar los Indices de Censura, de libertad de expresión y de lalibertad de prensa que son aplicados regularmente generando datos que pueden ser seguidos en el tiempo y comparados entre diferentes países. En esta misma línea, la mayor innovación política fue la iniciativa europea sobre un Monitor de Pluralismo en los Medios de la Unión Europea. En octubre de 2014 hemos conocido los primeros resultados del “escaner europeo” para la protección y promoción del pluralismo en los medios que apuntan a identificar los riesgos al pluralismo para así fortalecer la democracia. Este precedente de fundar monitores regionales o nacionales de pluralismo en los medios resulta una perspectiva interesante para la realidad política del país.

En general, Chile obtiene buenos puntajes en los índices de libertad de medios, aunque suscite pequeños problemas; sin embargo, cuando se habla de concebir no sólo la libertad de los medios sino el “pluralismo” que involucra participación social y política, diversidad de puntos de vista, y una distribución equitativa del poder de los medios, las voces ciudadanas avizoran un mal diagnóstico. En Chile, la participación ciudadana en los medios de comunicación, en su gestión y producción de los contenidos es sumamente baja, incluso en aquellos medios que tienen las capacidades tecnológicas para ello (medios digitales). Asimismo, en términos estructurales no se cuenta con una estrategia nacional de medios de comunicación que promueva la existencia de medios comunitarios e independientes que permitan la cohesión social, la participación ciudadana y la información autónoma de los ciudadanos. Esta falta de estrategia puede ser reflejada en la ausencia de un consejo nacional de medios de comunicación que vele por el pluralismo en los medios. Lo más cercano a eso es el CNTV que sólo se preocupa por una sola familia de los medios de comunicación: la televisión.

La innovación política y técnica que ha significado la creación del Monitor de Pluralismo en los Medios en Europa, sobre todo por el gran debate que concitó y el desarrollo que investigadores realizaron en el campo de conceptual y metodológico, debe ser observado con atención. Primero, para aprender los aciertos y errores, pero sobre todo para no replicar el modelo al pie de la letra y ser presos de sus preocupaciones. El debate por el derecho a la comunicación está por venir en la sociedad chilena, para lo cual se requieren visiones informadas que participen en el debate público y que definan una regulación de las comunicaciones que promueva un diálogo democrático que implique un reparto equitativo de quienes participan en la esfera pública. Por lo demás, instala el precedente de la importancia política de las mediciones y los conceptos utilizados para elaborar soluciones institucionales a los problemas detectados.

La iniciativa Europea de crear instituciones comunes para discutir qué entendemos, cómo medimos y cuáles son las políticas sobre la comunicación, ha sido recientemente apoyada por UNESCO para América Latina, cuestión no menor al pensar a Chile en el contexto regional. ¿Necesitamos una institución independiente que analice y evalúe la situación de los medios de comunicación? ¿Cuál es la situación de la institucionalidad de las telecomunicaciones? ¿Hay igualdad de acceso y participación en el sistema de medios en Chile? Son algunas preguntas que tenemos que hacernos como investigadores, políticos, periodistas y ciudadanos en general. La creación de un monitor nacional de pluralismo en los medios en Chile podría ser el punta pie inicial para un largo debate sobre el derecho a la comunicación que incluya los contenidos y las condiciones estructurales del sistema informativo en su totalidad. Seguir las indicaciones UNESCO y mirar al Monitor Europeo puede dar pistas de próximos caminos a seguir.

En días que aparecen intentos de re-actualizar la normativa de medios de comunicación, lo que cabe preguntarse es si como país estamos aprovechando las condiciones técnicas para producir relaciones sociales más libres, donde cada uno de los ciudadanos y ciudadanas pueda expresar públicamente sus pareceres, donde todos participamos del reparto igualitario del sentido a través de comparecer con otros.

* El autor es Profesor visitante, University of New South Wales (Australia)  e Investigador de la Universidad Diego Portales.

Nicolás Del ValleEl Ciudadano

Fuente: http://www.elciudadano.cl/2015/01/12/138560/medios-digitales-y-el-pluralismo-en-los-medios-de-chile/

El político profesional, el gerente y la derecha en Chile

 

Escribir sobre el cuadro político de estos días no es fácil. Fue algo así como una obra de teatro que se fue montando poco a poco, donde, de pronto, se desencadena un conjunto de acontecimientos que dibujan la antesala del rito catártico: la sustitución de un candidato, de un rostro por otro, de un buen gerente a un político profesional. 

La llegada de Michelle Bachelet y su modo de marcar la agenda pública, la Concertación re-articulándose internamente con las primarias y próximas elecciones, Andrés Allamand y Laurence Golborne luchando por el posicionamiento en primarias, Marco Enriquez-Ominami guardando sus “cartuchos” para luego de las primarias, y un Marcel Claude representando a una izquierda extraparlamentaria cada vez más carente de apoyo electoral pero también más diversa y compleja, arman un escenario presidencial donde es la presidenta la que marca la pauta. En este cuadro, Longueira viene bien, pues perfila un escenario que con Golborne era más incierto para la UDI. 

Con la caída de Golborne se expusieron los líderes con potencial presidenciable. Por la mañana, aún antes de las reuniones que pusieron fin a la candidatura, Jovino Novoa, que había sido un férreo defensor de la candidatura de Laurence Golborne, ya avizoraba en una entrevista a dos posibles candidatos de la UDI: Evelyn Mattei y Pablo Longueira. Con Allamand en la contienda, se muestra cómo el recambio político en la derecha chilena cristalizó el día de ayer. La “Patrulla Juvenil” vuelve a la carga en la derecha, algo así como una nostalgia noventera, pero en su versión 2.0. 

Pablo Longueira, su conferencia de prensa sobre las graves fallas en las cifras públicas emitidas por el INE, su posterior renuncia al Ministerio de Economía y, finalmente, su ascenso a la candidatura presidencial de la UDI, fue un proceso ritual que manifestó públicamente cómo una forma de liderar políticamente se impuso sobre otra y ocultó, a su vez, muchas cosas importantes. Tendió un manto sobre los negocios de Golborne, ahora todos hablamos de Longueira, pocos de los negocios ocultos del otrora candidato. La política es dura, tal como Laurence Golborne declaraba en la última entrevista televisiva que dio como candidato a la presidencia, pero ¿por qué fue la relación con los negocios lo que significó su caída? Golborne era un gerente, un hombre de negocios que llegó a la política desde el mundo empresarial. Los dueños y la empresa había cambiado, pero él seguía siendo un eficiente y simpático gestor de oportunidades y solucionador de problemas. Entonces, terminaba siendo un gerente, un representante, algo así como un vocero de ciertos intereses de la UDI.

Pero cuando de política estamos hablando, el problema de la lógica gerencial del management es que no entiende el doble movimiento de la representación. La representación no es mero reflejo de los intereses de los agentes, sino que requiere una dimensión que lidere y motive a los agentes. En la carencia de liderazgo radica la falta de la legitimidad que es construida con años de trabajo en equipo, de esfuerzo, de victorias y derrotas políticas. Si bien Golborne solidarizaba con su sector, nunca lo lideró. Bien lo dijo Longueira, para él todo partió hace 30 años. Para Golborne, recién hace tres.

fuente: http://realismovisceral.cl/verarticulo.php?id=199&comentado=no